Todavía hay esperanza



Ella se miró al espejo. 
No se encontró. 
En su lugar contempló a otra mujer. 
La de él. 
El hombre que la acompañaría a la luna 
y la arrastró al infierno.

Bañó su tiempo en sonrisas 
y ella deseó entregarle 
su última confianza. 
Pero su piel comenzó a cambiar.
No hay célula que no se raje ante la ira desmedida.

Estoy a tiempo, pensó ella. 
Y se abrió todavía más a él. 
Reconoció sus miserias
su puzzle sin armar
el punto exacto de su búsqueda
el precipicio desde donde lo contemplaba. 

Ella creía, que ella, se merecía una despedida a tiempo.

Yo no puedo salvarte, le dijo a través de las lágrimas.
Yo no necesito ser salvado, le dijo él.

Ella, 
mirándole a los ojos y al corazón
besó la mentira y la abrazó fuerte. 

No se arrepiente. 

Sabe que no puede salvarlo. 
Sabe que solo puede amarlo
y también
que el amor
siempre
es la solución.

Todavía hay esperanza

Todavía en la noche
dormidos
se abrazan.

©Tania Evans, (Hombres con llave)

Ángeles y demonios…

… transitaban en ella
A todos`
nos visita de vez en cuando
enigmática e hipnótica
elegante y obscena 
ella,
la oscuridad.

¡prohibido enamorarse!
(después no me digan 
que no les avisé)
ella, 
sabe como nadie
ser fiel.

 (Días de oscuridad)

Cuando por fin todo era fácil
cuando solo tenía que dejarse ser
de una vez por todas,
regresó la oscuridad

Tan fiel
tan hija de puta
fría merodeadora de su cama
de sus días de sol entre las sábanas

La que lamía con fruición la lluvia en las ventanas
y llenaba la aurora de vértigos y nauseas

La que no sabe contar hacia atrás
y devora el aire en las estancias

La que acuna torbellinos con las uñas
y canta tempestades a las huérfanas de almas

Ella, que no sabe de estrellas
ni de calor en las costillas

Ella, que nunca besó sin miedo
que no se permitió ser amada a pulmón abierto

A ti,
mi obscena y fiel amante,
te advierto
subiré las persianas
dejaré que la luz te miré
y sin piedad,
te respire
dejándote blanca.

Prepara el hatillo con la nada que te llevas
no volverás a habitar mi tierra.

©Tania Evans, Suyai: Diary of a “borderline”

Sangrando la distancia


Abro la boca buscando tu lengua
besando un aire
que se vuelve denso sin ti
que abrasa la garganta
y engulle,
relamiéndose,
las letras de tu nombre

Una de mis manos
navega entre las sábanas
con la ilusa misión de encontrar
tu piel latiendo cerca

Pero no estas
y la noche
se torna fría e inacabable

Lo sé.
Igual no es para tanto
y el mundo me llamaría loca
pero yo
te necesito ya
tatuando mi piel
adentrándote en este cuerpo
que anhela ser tu hogar
si lo deseas
para toda la vida.

©Tania Evans, Hombres con llave.