Pariendo corazones llenos de tiempo (II)

Capitulo segundo

Definiciones de tiempo:
abrazar esta boca dos de eneagrama que no sabe callar y vestirla de sonrisas y silencio para ti.


- ¿Cuál es tu pecado capital?.- preguntó ella mientras su piel la empujaba hacía él.
Él se detuvo un instante.
La miró fijamente con esos ojos que brillaron toda la noche mientras la acariciaban y sonrío.
Tras ello, sin añadir nada más,
retomó la marcha contra el aire frío que ahora, quemaba.



lo confieso,
yo peco

es más
te pecaría
mañana
tarde
y noche

de aperitivo
y de postre
de principio
a fin del día
y de la noche.




©Tania Evans, (Corazones llenos de tiempo)

Pariendo corazones llenos de tiempo


Capítulo Primero


Definiciones de tiempo: 
Salitre dulzón habitando los pliegues de tus sábanas.

Amaneces
haciendo recuento de todas mis pecas
(las de los labios también)
mordiendo cada remolino de mi pelo rojo
latiéndome con tu otro corazón entre las piernas

y yo
que me acabo cuando te huelo
te recojo en el aire
mientras te elevas
y me guardo tu aliento
como menú del día
en el bolsillo del albornoz azul. 

©Tania Evans, (Corazones llenos de tiempo)

Primperan para la piel enferma de amor, por favor.

Ya se que no te gusta escucharlo, pero cuando continuas impasible, mirándome con los ojos vacíos, le respiro como si nos acompañara en esta misma habitación.




Él,
que ya no me habita,
susurra a cada célula,
que tú,
eres ya mi ayer
aunque mi piel
que vive en otro espaciotiempo
vomite la noticia.

Él,
verdugo y maestro
me llevó al abismo.
me enredó en mis patrones
azuzando mis miedos.
Quebró mi razón
y, mi cuerpo
murió por un tiempo

Pero dentro de la confusión
y el estruendo de mis lágrimas rompiendo el suelo
despertó.

Y me envolvió en sus brazos
los mismos que abrió para otras estando conmigo
Me limpió como la espuma,
(la de cerveza)
cuando se queda en la comisura de los labios
con la lengua
lamiendo todas las heridas que su niño infringiera.

Me dejó llorar todo el mar en su pecho.
(también los océanos)
mientras sus dedos dibujaban alas nuevas en mi pelo.

Apostado, a los pies de la cama
arrulló las tempestades que arañaban mi sueño
(y mi cielo)
sin dejar nunca de mirarme
con sus ojos verdes, repletos de luz.

Una luz que nació en sus mejillas 
y encendió su boca.

Una luz que arropó el frío abrasador 
y que sustituyó a los amaneceres, 
hasta que regresaron

Una luz que persiste
y que hoy 
me reconforta
en tu lugar.

Discúlpame. 
Estaba medio dormida y me acabo de despertar. 
Si, se puede dormir 
(y hasta soñar) 
con los ojos abiertos.

Insisto, discúlpame. 

Me voy a la otra habitación. Tengo una conversación pendiente con esta piel mía. Y si no quiere escucharme, una farmacia de guardia en la esquina. He oído que el primperan funciona muy bien para las células sordas que insisten en sufrir (que no vivir) en la oscuridad. 

Te deseo la luz que llevo conmigo.

©Tania Evans, (Hombres con llave)